lunes, 11 de mayo de 2020

Cura de egoísmo

¿Y si abandonamos la malsana costumbre de llenar con falsos amores forzados los huecos que las carencias han ido dejando a su paso por nuestra piel, y en lugar de ello aprendiésemos a doblar cada cual las sabanas de su propia cama, en soledad, y por sí mismo?

sábado, 9 de mayo de 2020

Hasta la fecha
pensaban mis manos
que el recuerdo era
una rosa inmarcesible.
Ahora andan sus dedos
recogiendo espinas por
mis mejillas
y plantando cristales
bajo mis pies.

sábado, 18 de abril de 2020

El bucle

Me dije a mí mismo
que debía escribir
este poema

y encontrar entre sus líneas
la voz que suceda a mi presencia
el eco que resuene en mi familia
en mi apellido en mi recuerdo
después de que el ser se esfume

hacer de esa voz mi voz
y que ella me defina como ser parlante
que en su timbre despunte la historia
del hombre que fui
las dichas o penurias que viví

quisiera
una vez la tenga en mi poder
alzarla al viento y denunciar con ella
injusticias egoismos vanidades
desordenar el mundo y librarlo del caos
ayudar
si me fuera posible
a construirlo de nuevo

recuperar la voz
entre escombros
y llevármela de cañas y conciertos
con amistades y sin ellas
a la playa o al carnaval
y que al final de nuestros días
no quede hueco en mí
que ella no conozca

aprender de ella
llegado el momento
todo lo enseñado y
comprender así
que no existiera esa voz
si mi voz no la crease

cerrar entonces el bucle
y decirme a mí mismo
que debo escribir
este poema.

jueves, 16 de abril de 2020

Por mi nombre

Quienes me han amado
me llaman por mi nombre
completo
           con todas sus letras.
Quienes me han querido
me llaman por mi apellido,
completo o no,
y poco a poco van cambiándolo
por el diminutivo de mi nombre.
Cosas de la madurez.
Quienes me aprecian de algún modo
sólo usan lo uno
                          o lo otro,
pero jamás ambas formas indistintamente.
Quienes tan solo me conocen
(o eso creen)
me llaman como yo quiera que me llamen.
Quienes me temen
no lo sé.
Tal vez ni me llamen, y si lo hacen
es quizá porque no me teman tanto.
Quienes me odian...
quién sabrá cómo me llamen quienes me odian.
Todo lo anterior son solo suposiciones,
teorías con base en una estadística sesgada,
invento pueril de un recuerdo senil.
La única certeza aquí existente
es
que el odio
                  sabe ocultarse
mejor que el amor.